30 de marzo de 2011

[001] Romana; Alfabeto Trajano

Las letras utilizadas para los tallados realizados en los monumentos de la antigua Roma se diseñaban con absoluta maestría y representaban la solidez y la grandiosidad del Imperio Romano. Todavía en la actualidad siguen siendo un importan te modelo y ejemplo tanto para la caligrafía como para la tipografía. 

El alfabeto aplicado en la base de la Columna Trajana de Roma -por eso denominado trajano- es considerado una obra de perfección y de belleza absoluta. Es importante destacar que la escritura romana no era el único tipo de letra utilizado por los romanos; se desarrolló tardíamente en la historia de Roma y simbolizó la madurez y la perfección. La caída del Imperio Romano, y particularmente el advenimiento del cristianismo, provocó una gradual transformación de la escritura y el alejamiento por siglos de la forma clásica trajana. Fueron estudiadas quince siglos después, durante el Renacimiento.
La importancia que adquirieron las proporciones y la matemática indujo a los estudiosos italianos de la escritura — v.g. Felice Feliciano de Verona, Luca Poccíoli y Alberto Durero— a reducir el alfabeto trajano a formas rígidas y geométricas como el cuadrado y el círculo. Estos elaboraron alfabetos de incuestionable calidad pero, fundamentalmente, demostraron que la escritura romano no puede reconstruirse geométricamente. 


El primero en comprender que esta tipografía no se basa en principios matemáticos, sino en la valoración óptica del artista, fue el maestro calígrafo G. E. Cresci, en la segunda mitad del siglo XV.
 
Tras el Renacimiento, las ideas de perfección, orden, clasicidad y excelencia de la escritura romana evolucionaron. Dado que en la escritura trajana es posible producir infinitas alteraciones sin variar su construcción esencial, se convirtió en una de las tantas versiones de tipo romano. Las exigencias de la imprenta -cuya invención data de mediados del siglo XV - llevaron a la creación de alfabetos que respondieron cada vez más a los requerimientos de la tipografía. 

Hacia fines de 1700 nace la letra tipográfica moderna opuesta al tipo antigua, producto del diseño geométrico en el cual ya no se observaban los resabios del uso de la lapicera ancha —formas características y espesores derivados de su inclinación— (Manual Tipográfico, Bodoni, 1818).



Aunque en bellas artes se conocen como iscripciones, en realidad al principio se realizaban con un pincel recto. Los colores de las letras describen la secuencia de los trazos;


PRIMER TRAZO = MALVA
SEGUNDO TRAZO = ROJO
TERCER TRAZO= VERDE
ÚLTIMO TRAZO = AMARILLO
 


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